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Children 0-2 years of age Para Português

Niños de 0 a 2 años de edad

El primer diente, por lo general, erupciona a los 6 meses de edad. Muy a menudo es un diente frontal inferior. La sincronización de la erupción de los dientes primarios es más variable que para los permanentes. Los 8 dientes frontales (4 en la parte superior y 4 en la parte inferior) por lo general erupcionan entre los 9 y los 12 meses de edad.

La respuesta simple es que los dientes deben limpiarse apenas erupcione el primero. Cepillarle los dientes a su bebé con un cepillo adecuado y con pasta con fluoruro de fuerza total (1000 ppm) ha demostrado ser la mejor protección contra la caries dental. Los niños de 0 a 3 años de edad deben utilizar un cantidad de pasta de dientes con fluoruro del tamaño de un grano de arroz. Las pastas de dientes infantiles NO ofrecen protección contra la caries dental.

Antes de que los dientes erupcionen, los padres pueden usar una pequeña gasa limpia o un trapo limpio y seco. Los dientes y las encías se limpian para eliminar los residuos de alimentos y bebidas. Esto puede hacerse antes de su hora de dormir. Tan pronto como al niño le erupcione el primer diente, se puede utilizar un pequeño cepillo de dientes suave para limpiar todas las superficies dentales, prestando especial atención a las ranuras en las superficies de los molares, así como las encías y la lengua, utilizando la cantidad de pasta de dientes con flúor previamente mencionada. Cuando el niño tenga edad suficiente, los padres deben enseñarle y motivarlo a escupir la pasta de dientes. No es necesario enjuagar por completo. Los estudios demuestran que la mejor protección contra las caries es cepillar y después escupir. Los padres deben supervisar siempre la rutina de cepillado de sus hijos cuando éstos son aún pequeños.

Si se está usando una cantidad de pasta de dientes con fluoruro menor al tamaño de un grano de arroz dos veces al día, entonces no debe preocuparse si el bebé se llegara a tragar la pasta . La pequeña cantidad se ha calculado para ser segura, incluso para un niño de 6 meses de edad. Sin embargo, es fácil limpiar el exceso de pasta dental con una gasa limpia o una toalla mientras cepillas los dientes de tu bebé.

Visitar a un dentista cuando el primer diente erupciona o pasando el primer cumpleaños es recomendable para ayudar a reducir el número de niños que sufren de caries.
¿Por qué? Al ver al niño con anticipación le da al dentista la oportunidad de examinar la boca y confirmar que el desarrollo oral sea normal. Principalmente, los dientes se pueden examinar para la limpieza. También le proporciona al dentista la oportunidad de brindar consejos sobre prevención y hacer el mejor plan de cuidado para su hijo. Además, les da a los padres la oportunidad de discutir las prácticas alimenticias, la dentición y los hábitos bucales. Si el niño llegara a estar en riesgo de tener caries, el dentista puede aplicar medidas preventivas adicionales, por ejemplo barniz de fluoruro. El mejor plan es evitar que sucedan los problemas en lugar de intentar arreglarlos una vez que ocurren.

Muchos bebés sufren de lesiones de caries poco después de que les erupcionan los primeros dientes, como se discute en la pregunta 13. Cuando los niños están en riesgo de tener caries, una aplicación profesional de barniz de fluoruro puede hacer que sus dientes se fortalezcan. A partir de que sus hijos sean llevados a su primera visita dental al cumplir un año, y cada seis meses después de eso, su dentista puede evaluar si su hijo está en riesgo de tener caries, o si hay signos tempranos de tenerlas. En ese caso la aplicación de barniz de fluoruro es un método fácil, seguro y muy eficaz para proteger los dientes de su bebé. Cuando los niños ya comienzan a tener caries, la aplicación de barniz de fluoruro cada 3 meses puede evitar que éstas se vuelvan más grandes e incluso puede revertir el proceso. Hable con su dentista sobre las necesidades individuales de su hijo para las aplicaciones del flúor.

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Para aquellos bebés que no están siendo amamantados, hay un acuerdo general de que alrededor de un año de edad es un buen momento para destetar al bebé del biberón. A los dentistas pediátricos les gusta ver a los niños abandonar el biberón tan pronto como sea posible. Eso es porque ven un número alarmante de niños pequeños con caries durante su infancia temprana. Este tipo de deterioro, que comienza en los dientes delanteros, puede resultar del uso prolongado de leche o cualquier líquido artificialmente endulzado, o cuando le es dado el biberón al bebé estando en la cama. Lo mismo puede suceder cuando el bebé toma líquidos artificialmente endulzados de una taza de entrenamiento.

El destete del biberón funciona efectivamente de dos formas. La primera es retirar el biberón de repente. Es un enfoque llamado “cold turkey” (literalmente “pavo frío” en español). El segundo método es una reducción gradual en el uso del biberón. La reducción por lo general comienza durante el día en que el bebé es capaz de beber de una taza. La toma de biberón más difícil de retirar es aquella que realiza el bebé antes de acostarse.

Los padres deben tener en cuenta que no es ni el biberón ni la taza de entrenamiento la que causan el problema. Son las bebidas artificialmente endulzadas las que pueden causar caries. Si su bebé tiene que succionar de un biberón o de un taza de entrenamiento después de que los dientes han salido, lo más recomendable es llenarlas solamente de AGUA. Este enfoque también ayuda a crear el hábito saludable de beber agua en lugar de bebidas artificialmente endulzadas.

Amamantar es la forma más natural y saludable de nutrir tanto a la mamá como al bebé. Es ampliamente recomendada como la forma ideal de nutrición infantil por los pediatras y la comunidad médica. Antes de que al bebé le erupcionen los dientes, seguir el horario recomendado por su pediatra es la mejor opción. Una vez que al bebé le crezca su primer diente, empiece a cepillárselo dos veces al día utilizando una cantidad de pasta de dientes con fluoruro del tamaño de un grano de arroz, e intente minimizar las comidas nocturnas. La leche materna contiene azúcares que poseen el potencial de formar caries si permanecen en la boca del bebé durante largos periodos de tiempo. Los bebés que ya tienen dientes y son amamantados antes de dormir por las noches, pueden desarrollar caries tan severas como las producidas por un biberón de amamantar.

 

La succión es un instinto básico de los bebés. A lo largo de los años ha habido numerosos debates sobre la utilidad de los chupones. Los beneficios que se les atribuyen parecen superar cualquier deficiencia potencial para los niños menores de 2 años. Si éste ayuda a consolar a su bebé, no hay problema con que lo use. Asegúrese de usar chupones con un reborde grande que se sienta en el exterior de la boca y un pezón de forma oval. Este tipo de chupón es recomendado por seguridad y para un mejor desarrollo dental.

 

Durante años, muchos han pensado que la dentición causaba fiebre y enfermedades en general. ¡La dentición ha sido culpada por muchas cosas! La investigación de los problemas de la dentición ha demostrado que algunos niños se vuelven irritables, les aumenta el babeo y, a veces, les brotan erupciones faciales. Sin embargo, para la mayoría de los niños, ¡el único efecto de la dentición son los mismos dientes! Es una parte normal del desarrollo. Si su hijo tiene la temperatura más alta de lo normal, es poco probable que sea causada por la dentición y se recomienda que consulte a su médico.

 

Muchos remedios han sido sugeridos a lo largo de los años. Hay antídotos no médicos que pueden ayudar. Los anillos de dentición han resultado ser útiles para algunos bebés. La presión de morder parece aliviar algunas molestias, especialmente si el anillo de dentición se enfría. Otra alternativa fácil es usar una toalla limpia y húmeda colocada en el congelador que pueda ofrecer una superficie fría y suave para que el bebé mastique. Las pastillas de alivio del dolor y los medicamentos anestésicos locales especiales disponibles para este propósito deben ser dejados como último recurso.

 

Aproximadamente 1 de cada 10 niños experimentan caries antes de que tengan dos años. En ciertas comunidades ese número puede ser mucho mayor. La causa más común es cuando a un bebé se le coloca en la cuna por las noches con un biberón de leche o de algún líquido artificialmente endulzado. El contenido del biberón se queda en los dientes toda la noche. ¡Comienzan las caries! El mismo efecto puede ocurrir con un chupón endulzado. En raras circunstancias, los bebés que son amamantados mucho tiempo durante la noche también están en riesgo. El deterioro experimentado por estos infantes tiene un patrón típico. Por lo general, éste es evidente cerca de la línea de la encía de los dientes delanteros superiores. Debido a la edad de estos niños, el tratamiento se convierte en un problema importante que a veces incluso requiere anestesia general. Los padres necesitan estar al pendiente y mantener los dientes de sus hijos sanos, cepillando dos veces al día con una cantidad de pasta de dientes con flúor del tamaño de un grano de arroz tan pronto como el primer diente salga. Ocasionalmente, cuando las enfermedades u otras alteraciones afectan el crecimiento de los dientes, la calidad del esmalte es deficiente. Estos dientes pueden deteriorarse pronto y con mayor facilidad. Un examen dental para cuando el niño cumpla un año de edad ayuda a identificar estos problemas, y permite que su dentista pueda implementar medidas preventivas adicionales, como la aplicación profesional de barniz de fluoruro.

 

Algunos niños rechinan los dientes por la noche. Se trata de un hábito llamado bruxismo. No es inusual en los primeros años, especialmente en los períodos en los que a los niños les están creciendo nuevos dientes. Sabemos que esto en verdad preocupa a los padres, pero rara vez requiere tratamiento. El hábito de rechinido suele ser menor y sólo en raras ocasiones causará que los dientes se desgasten entre ellos significativamente. Las visitas periódicas al dentista permitirán evaluar el desgaste y establecer medidas preventivas para limitar el daño a los dientes.

 

Durante años, la importancia de los dientes primarios fue subestimada. Una vez que se reconoció su importancia, los dientes permanentes mejoraron. Hay razones obvias por las que los dientes primarios son importantes – masticar, hablar y una buena apariencia. Los dientes primarios hacen más. Conservan el espacio en los maxilares para los dientes permanentes. Si los dientes primarios son extraídos antes de caerse naturalmente, el espacio para los dientes secundarios puede perderse. Los niños que han tenido caries en los dientes primarios tienen muchas más posibilidades de tener caries en sus dientes permanentes. Establecer buenos hábitos que previenen las caries en los dientes primarios abre el camino a toda la vida con una boca sana.

 

  1. Muchos niños tienen accidentes desafortunados que pueden dañar sus bocas y dientes. Una amplia gama de lesiones pueden ocurrir. Algunas veces el daño a los dientes primarios puede ser de poca preocupación y otras veces puede ser muy grave y los dientes tendrían que ser removidos o extraídos. Las lesiones más graves pueden causar daño a los dientes permanentes que todavía se están formando en los maxilares. La cantidad y tipo de daño depende de la edad del niño, ya que esto refleja la etapa de desarrollo del diente sucesor. La lesión del diente permanente generalmente no puede verse hasta que el mismo erupcione en la boca. Siempre se recomienda una consulta con el dentista tan pronto como ocurra la trauma para que éste evalúe el daño (generalmente con rayos x) y se puedan implementar las medidas necesarias para limitar los problemas.

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